GP Los Trabajos

Del 18 de diciembre al 17 de enero de 2021

System Vacuum

CAC Málaga – La Coracha

Gloria Pelea: Los trabajos

Este proyecto resuelve en objetos narrativos y procesos experimentales de dibujo los conceptos y derivas poéticas que se desarrollan en el disco Gloria Pelea de Patricia Lázaro. Ambas expresiones hermanas, (el disco y estas piezas), han transitado por diferentes etapas a lo largo de su producción y documentación, así como por varios escenarios mundiales hasta llegar aquí. Así, su propia consecución es ya una historia de necesidad creativa y de adaptación emocional. En estas piezas, la conducta terapéutica y ceremonial que ejercen estos materiales en sus pequeños trabajos, ilustra y defiende una historia de lucha, de desamor, de éxito infundado y una responsabilidad documental, porque ya es hora de contarlo todo.

El imaginario privado, la trama velada detrás de las versiones oficiales y los objetos íntimos expuestos como herramientas o trofeos, –que no se pueden prestar jamás–, participan del mecanismo poético y dialogan entre sí con cierta ingenuidad que precisa la urgencia, esperando que su vasta sentimentalidad los universalice.

Mi interés es reconciliar a las pruebas con los hechos y que nuestra iconografía y todo el espectro visual que acompaña a un proyecto que ya emergió siendo histórico en nosotras, cuente con su propia museología, sus falsificaciones y su intrincada enciclopedia ilustrada, como cualquier historia universal. El carácter referencial y la necesidad de acompañar el relato con sus propias imágenes “mitológicas” han constituido para mí el verdadero reto de diseño y un constante ejercicio de imaginación.

Los objetos, ricos en pormenores, tienen un origen tan doméstico como salvaje, ya que bajo el trance de lo eventual, cualquier paseo es safari, y una gira no es menos que volver del Lidl, alineando un secreto merchandising sobre la vitrina o bajo la cama, hay una mujer que está sola y tiene que hacer un feliz inventario, crear y amar con lo que pueda.

Con vocación ilustrativa y sin miedo a ser tachada de colección, la producción que presento aquí estudia lo que comparten el escenario y el secreto: la soledad entendida como material plástico para la idolatría.


Espero que los planos los tengan allí, es una casa corriente, no tiene mucho invento, pero por si preguntan: el desván lo hizo mi padre, él sólo, estando yo en Granada. Él lo hizo sin tan siquiera una cuba donde echar los escombros o un hijo que le sirviera de peón. En mi casa a eso se le ha llamado siempre “el agujero”, fíjate, ni buhardilla, ni desván: EL AGUJERO.⁣

El 𝘡𝘶𝘭𝘪𝘵𝘰 sí lo hice yo, vete a saber 𝘤𝘶á𝘯𝘥𝘰 𝘰 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶é; con una maza y un cincel saqué los ladrillos justos y la puerta, que es un cuadro con bisagras, llevaba muchos meses preparada, tiene pestillo por dentro y ninguna otra comodidad más. ⁣

Dentro un ladrillo canteado es la ventana y la ventilación que tiene, que tan corta se queda como imposible de tapar es. Lo que sí es cierto es que tienes una sensación muy literaria allí dentro, 𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐢𝐫 𝐞𝐬𝐜𝐨𝐧𝐝𝐢𝐝𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐠𝐨𝐫𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐠𝐢𝐠𝐚𝐧𝐭𝐞, y en los ratos en que no lo piensas y te acostumbras, no es distinto a vivir en un armario. Extrañamente cómodo y con la conciencia tranquila y clara del que tiene sus motivos. ⁣

En realidad hay poco que yo pueda hacer 𝘗. , le dije en mi última carta que yo podía esconderla hasta que acabaran todos los recitales y dieran la vuelta al país entero, con suerte acabarían por olvidarla. Le dije esto, pero no era verdad, no puedo mantenerla oculta, no me veo capaz. Y menos de ir yo a la capital (me río solo de pensarlo) vamos, eso ni soñarlo.⁣

Yo le dije a ella (en momentos de mucha angustia) que tenía una especie de entrepiso que antiguamente había sido 𝘤𝘳𝘪𝘱𝘵𝘢, –aquí en la zona estaba una de las tres únicas cuevas marinas de Europa, eso, poco tenía que ver, ni importaba ya– pero me vengo a referir que en el pueblo es fama que hay huecos y entreplantas donde vive la gente, o guarda los chismes, o entierra tesoros o entierra a sus muertos.⁣

Como ella estaba tan asediada y ya no podíamos volver atrás siquiera un paso, yo le dije que tenía donde esconderla. Fíjate qué mentira le dije.⁣

⁣⁣

[…] una especie de catre, aquello era alegre pero ahí arriba hacía un frío que de verdad que no sé…(por suerte el tiro de la chimenea pasaba por dentro, yo no dejé rastrojo en el campo, vaya, que fuego había siempre) pero yo no la sentía, ni moverse ni dormir. No me explico como aguantó, cómo aguantamos, ella ahí con semejante frío y yo aquí abajo creyéndola congelada como un pajarito. Pues a todo te acostumbras, y con menos todavía habríamos salido adelante también.⁣⁣

Cuando cerraron la calle se quedó la autovía quieta como un forillo de teatro, ¡imagínate a mí lo que me importó! –una cosa menos– pensé. Con todo lo que teníamos por hacer, ya me dirás. Pues me puse a podar el jardín y despejé los altillos del sótano, también encalé las entradas (solamente) como para engañar a los vecinos. Yo tengo para mí que no hice más que leer escondida y jugar al balón al sol, del miedo que me daba sentarme en el ordenador.⁣